Cuando uno era adolescente, bastaba una linterna y un par de cuentos de campo para asustar a los participantes de cualquier campamento. Ya de grandecitos hay algunos que se siguen julepeando fácil, pero para los más recios, podemos ponerle un poco de pimienta a la cuestión con este fantasma casero.

Imagínenlo de noche, a la distancia y con la ayuda de los extraños ruiditos de la naturaleza. Es la estrategia ideal para liberarte espacio en la carpa y dormir a tus anchas. Para hacerlo, sólo necesitás alambre tejido y el paso a paso que muestran en esta página
Enlaces relacionados









