Dicen que lo que atrae de los cuentos de hadas es la idea de que nada es imposible, de que no hay lÃmites. Para un niño ésta es la visión del mundo que su inocencia quiere conservar. Para los que nunca terminamos de crecer, la visión real se transforma en una conquista épica gracias a la literatura fantástica. Lo que nos mantiene unidos a estas historias, sin importar la cantidad de años que acumule el calendario, es la concepción - aunque sea mÃnima - de que hay una fina lÃnea entre la fantasÃa y la realidad. Algo que la Ciencia comienza a respaldar conforme avanza ininterrumpida.

En esta nota de LiveScience se analizan algunos referentes de cuentos de hadas y su aplicación tangible y efectiva en la realidad. Por ejemplo: la posibilidad fÃsica de que una persona trepe por una cabellera (Rapunzel), aislar sonidos con una campana invisible (La Sirenita) o una muy factible alfombra voladora (Aladino). En lo personal agregarÃamos una técnica de criogenización para la Bella Durmiente, la robótica y la Inteligencia Artificial para Pinocho, un sonar para ratas para el Flautista de Hammelin y un JetPack para ser Peter Pan.
Hay muchos ejemplos pero, para los niños de alma, esos que no maduraremos jamás, lo que verdaderamente nos interesa se mantendrá elusivo. A menos que la clonación y la manipulación genética llegue a lÃmites insospechados (y a los cientÃficos se les desalineen los patitos) no habrá dragones para combatir, ni pegasos que montar (*suspiro*). Pero podemos vivir con eso, mientras nos dejen vivir con la fantasÃa.

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