Toda idea absurda puede tener una aplicación interesante, y los implantes subcutáneos son un buen ejemplo. En un principio, esta moda de superar los tatuajes con relieves, sonaba a un intento desesperado por llamar la atención y salirse de la popularidad que tomó lo de ponerse tinta bajo el órgano más grande del cuerpo. Pero un brasilero conocido como Dark Freak supo ponerle sabor a la cuestión inventando pequeñas sopapitas de silicona. Una por aquÃ, otra más acá, unas dos por allá y ¡voilá!: un brazo con ventosas. ¿Quién va a querer ahora un guante tentacular de poliéster? Esto, señoras y señores, es el verdadero camino de la conversión. ¡Cthulhu fhtagn!

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