The King of Kong narra el enfrentamiento épico y documentado entre el bien y el mal. Una reescritura de la historia de David versus Goliat. Una epopeya heroica sin precedentes. Y, en el medio de todo esto, Donkey Kong.

¡En esta esquina!
Billy Mitchell, también conocido como “el mejor jugador de recreativas clásicas de todos los tiempos”, ha mantenido el récord de Donkey Kong desde 1982 y es una celebridad entre los frikis retro gamers. Fue tapa de la revista Life a comienzos de los ochenta. Gobierna con mano de hierro el mundo de los torneos retro: es un miembro muy influyente de TwinGalaxies (organización autoproclamada como custodia oficial de los récords en los videojuegos). Mitchell fue el primero en lograr un puntaje perfecto en Pac-Man, entre otros logros.
Pero, por sobre todo, Billy Mitchell es un imbécil. Una persona muy pero muy fácil de odiar, dueño de una soberbia tal que dan ganas de pegarle a través de la pantalla, zamarrearlo y escupirle en la cara mientras violamos a su perro. Su ego sólo es comparable con… no, su ego no tiene comparación. “No importa lo que diga, atrae controversia –dice el infeliz–. Es como el tema del aborto”. Y todos nos quedamos pensando: ¿Realmente dijo eso?
¡En esta otra esquina!
Steve Wiebe, maestro de matemática y ciencia. Padre y esposo. Obseso y retraído. Sensible hasta las lágrimas y el héroe del documental. Un don nadie que quiere que su nombre quede marcado a fuego en el Libro Guinnes de los Récords. Un hombre metódico que se atreve a sentarse frente a una de las recreativas más difíciles de todos los tiempos para vencer a su archinémesis: Billy Mitchell.
¡Fight!
“Cuando quieres tu nombre escrito en la historia –dice Billy Mitchell–, tienes que pagar el precio. Es brutalidad absoluta”. Y eso es el documental dirigido por Seth Gordon. Un enfrentamiento que comienza con una cosa tan chica como un videojuego, pero se transforma en una lucha descarnada por el honor, la verdad y la justicia. La historia se cuenta sola, sin intervención del cineasta, al que le basta encender la cámara y dejar que los personajes sean ellos mismos. Personas obsesionadas, pero comunes como ustedes o nosotros, que todavía se aferran a un patético submundo que otrora les otorgó la gloria.
Una historia de héroes y villanos, llena de traiciones y corrupción. De mentiras y verdades contadas a medias. De esfuerzo e impotencia y… claro, en algún lugar, por ahí, Donkey Kong.
Este artículo salió publicado en Irrompibles #1. Publicado con permiso del autor (o sea, yo). Pueden ver el documental online desde Megavideo.
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